En la España del siglo XVI, un joven Lázaro aprende de su primer amo, el ciego, que deberá convertirse en un pícaro si quiere sobrevivir. Episodio tras episodio, va perfeccionando las argucias para engañar a su amo. Aquí lo podréis comprobar.
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Lunes, 06 de marzo de 2006
Después del incidente con el vino, éste me volvió a jugar otra mala pasada. Salíamos de la Catedral Vieja de rezar, y gracias a eso habíamos ganado unas cuantas blancas y maravedíes.
Como a mi amo, de tanto rezar, le había entrado la sed, y digo mi amo, porque a mí ni me preguntaba, nos dirigimos a una taberna.
Nos sentamos, y mi amo me dio un maravedí para que le fuera a buscar el vino. En esta ocasión, y Vuestra Merced no se lo va a creer, no pensaba hacer nada malo, porque sabía que las consecuencias serían graves. Sólo le di un par de tragos. Pero al acercarme a la mesa en la que estaba el viejo, la jarra del vino se me resbaló de las manos y el vino se derramó por el suelo. Lentamente, fui llegando a la mesa. Al oírme, el ciego levantó las manos para coger la jarra y al agarrarla notó que estaba vacía. Intenté darle una explicación, excusándome, pero fue en vano. La paliza que recibí en ese momento no se puede contar con palabras.
I.E.S CAN PUIG
MIREIA BUTÍ
LAURA CALLAO
Por: Carmen Durán | General | Comentarios (3) | Referencias (0)
James y Julio | 06-03-2006 15:49:06
klaus | 06-03-2006 16:15:11
Aunque digáis que la paliza no se puede contar con palabras, es una lástima que no lo hayáis hecho. Se nota que os da pena el pobre Lazarillo y que no queréis que le pase nada malo.
Carme Durán | 09-03-2006 15:06:59