En la España del siglo XVI, un joven Lázaro aprende de su primer amo, el ciego, que deberá convertirse en un pícaro si quiere sobrevivir. Episodio tras episodio, va perfeccionando las argucias para engañar a su amo. Aquí lo podréis comprobar.
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Lunes, 06 de marzo de 2006
Un día el ciego y Lazarillo fueron a la casa de las Conchas a pedir limosna. Mientras el ciego rezaba y la gente le tiraba monedas yo, en un movimiento rápido y audaz cogía las blancas sin que el se diese cuenta. Pero el muy astuto, al llegar a la catedral me registró.
Y me encontró 15 blancas y al irse a casa y me dijo que me dejaría una semana si comer.
Al día siguiente el ciego y yo fuimos al mercado y me mando comprar algo de comida. Mientras el ciego no se daba cuenta yo me comía un poco de la comida que compraba, pero al llegar a casa el ciego se dio cuenta de que faltaba la mitad de la comida y me dijo:
-¿lazarillo donde esta la mitad de la comida?- me dijo enfadado.
-¡no lo se! ¡a mi me lo han dado así!- dije yo.
Pero el ciego, como no es tonto y además siempre va a comprar la comida en el mismo sitio y le daban la comida toda entera, sabia que había sido yo. Y el ciego cogió un bastón y me empezó a dar golpes en la barriga sin parar asta que vomité la comida.
IES Can Puig
Luis Cantalapiedra
Por: Carmen Durán | General | Comentarios (2) | Referencias (0)
Esta historia recrea muy bien el tema principal del tratado con el ciego: el hambre que el pobre niño pasaba. Muy bien.
Carme Durán | 06-03-2006 18:27:36
chaby | 13-03-2006 16:51:09