En la España del siglo XVI, un joven Lázaro aprende de su primer amo, el ciego, que deberá convertirse en un pícaro si quiere sobrevivir. Episodio tras episodio, va perfeccionando las argucias para engañar a su amo. Aquí lo podréis comprobar.
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com
Lunes, 06 de marzo de 2006
El ciego y yo fuimos a la iglesia de Santiago para rezar unas oraciones. Al entrar había una monja que nos preguntó si queríamos pasar la noche como huéspedes allí. El ciego le contestó que sí, y nos quedamos.
Por la noche, mientras estábamos cenando, yo que estaba harto del ciego, le puse unas hierbas para dormir y enseguida le hicieron efecto. Cuando ya estaba plácidamente dormido, le robé el vino. Al día siguiente, cuando el ciego se despertó, fue a buscar el vino y vió que no quedaba. Me despertó para saber si me lo había bebido. Yo dije que no, pero el ciego no me creyó y me pegó una paliza. Las monjas que lo vieron nos separaron. Entonces echaron al ciego, yo que tenía que ir con él, me fui. Las monjas antes de irme me llenaron los bolsillos con comida y yo no le dije nada al ciego.
Paseando por el puente romano me subí en el borde del puente y el ciego sin querer me tiró al río Tormes. Yo que no sabía nadar me estaba ahogando. Entonces me puse a chillar y un hombre que pasaba por allí me rescato. El ciego se acercó y me preguntó:
-¿Estás bien?
Y le dije:
-Sí, estoy bien.
El ciego pareció preocuparse por mí y me dió comida como disculpa por haverme tirando. Yo decidí quedarme con él porque no quería quedarme solo.
IES CAN PUIG
Inma Pérez y Judith Rodríguez
Por: Carmen Durán | General | Comentarios (2) | Referencias (0)
Evinchy y morenilla | 06-03-2006 15:58:00
Esta historia tiene un toque especial. Aquí el pobre Lázaro ya se da cuenta de que está solo en el mundo y tiene que aguantar con el ciego. Muy bien, chicas.
Carme Durán | 06-03-2006 18:33:11